Concurso literario

Aprovechamos la invitación de la Asociación Argentina de Lectura para participar de un concurso literario

lunes, 29 de septiembre de 2008

El árbol de la sal

Cotaá era el dios de un pueblo que vivía en la zona boscosa del Gran Chaco.
Conocedor de que la gente de ese lugar llevaba una vida muy sacrificada, decidió
regalarles una planta que les sirviera de alimento y que también calmara su sed. Cuando la creó, se sintió muy feliz. Medía algo más de dos metros de alto y sus ramitas se enlazaban con otros árboles como si los abrazara.
Lamentablemente, alguien había espiado sus movimientos. Era Naiapec, el diablo, que de inmediato resolvió arruinar la obra del generoso Cotaá: juntó en un recipiente todas las lágrimas derramadas por ese pueblo tan sufrido y las arrojó sobre la planta recientemente creada por Cotáa.
Cuando los indios descubrieron la nueva planta, se alegraron porque sabían que, si la cuidaban, ya no les faltaría alimento. Pero al probar su jugo, éste sabía amargo y salado. No les serviría entonces para calmar la sed, pero aprendieron a usarlo como exquisito condimento que utilizaron desde entonces en las comidas de todas las fiestas.

sábado, 20 de septiembre de 2008

Lluvia bendita

Cuenta la leyenda que hace muchos años, una tribu de Matacos habitaba las provincias de Chaco, Salta y Formosa. Estos vivían en armonía gracias a la bondad de sus tierras fértiles que les brindaban todos los alimentos necesarios para vivir.
Un atardecer el cielo oscureció de repente, y un fuerte viento comenzó a azotarlos como nunca antes. Este extraño fenómeno se fue prolongando en el tiempo y una profunda sequía maltrataba las tierras y los animales, y hasta corrió el rumor de que el río desaparecería convirtiéndose en polvo.
Durante las noches retumbaba el sonido poderoso del imponente y arrasador viento que desesperaba y asustaba a las viejas tribus. Una noche los hombres más fuertes decidieron ir a ver al gran cacique Timbaya para que los ayudara a enfrentar estos hechos sobrenaturales que creían provenientes de un espíritu superior.
Timbaya les contó que sus ancestros decían que una maldición azotaría algún día a estas tierras debido a una injusta y cruel guerra en la que habían muerto muchos niños y mujeres inocentes. El cacique reunió a la tribu para deliberar cómo vencer dicha maldición y finalmente decidieron que el pueblo unido invocaría al Dios de su tierra prometiéndole la paz entre hermanos a pesar de cualquier diferencia.
Durante días y noches sin descanso invocaron su nombre con fuerza y desesperación, "ai malá laya, ai malá laya!", repetían, y a pesar de que la muerte se acercaba a los seres más débiles, el grito era cada vez más fuerte y conmovedor. Cuando todo se creía perdido el cielo comenzó a responder con una abundante lluvia bendita. La gente lloraba de alegría alzando sus brazos agradeciendo la prosperidad para todo el pueblo Mataco que estaba dispuesto a cumplir su promesa y sabiendo que recibiría a cambio inigualables cosechas como no se habían visto nunca antes.

Fiamma Notarfrancesco Martínez y Emiliano Nasir

viernes, 19 de septiembre de 2008

Concurso literario "Leyendas de nuestra tierra"

Como se trataba de la producción de un tipo de texto muy trabajado recientemente por los chicos de 5o. grado, los invitamos a ellos especialmente.

Muchas felicitaciones a todos los participantes por el compromiso, la dedicación y el entusiasmo con el que trabajaron, y muy especialmente a los autores de los trabajos seleccionados.
¡Suerte en la final!

Los invitamos a conocer sus producciones, clickeando sobre el link correspondiente.

"Lluvia bendita", de Fiamma Notarfrancesco Martínez y Emiliano Nasir, de 5o. "A".
"El árbol de la sal", de Mathías Pacheco e Ignacio Quiroga, de 5o. "A".