Cuenta la leyenda que hace muchos años, una tribu de Matacos habitaba las provincias de Chaco, Salta y Formosa. Estos vivían en armonía gracias a la bondad de sus tierras fértiles que les brindaban todos los alimentos necesarios para vivir.
Un atardecer el cielo oscureció de repente, y un fuerte viento comenzó a azotarlos como nunca antes. Este extraño fenómeno se fue prolongando en el tiempo y una profunda sequía maltrataba las tierras y los animales, y hasta corrió el rumor de que el río desaparecería convirtiéndose en polvo.
Durante las noches retumbaba el sonido poderoso del imponente y arrasador viento que desesperaba y asustaba a las viejas tribus. Una noche los hombres más fuertes decidieron ir a ver al gran cacique Timbaya para que los ayudara a enfrentar estos hechos sobrenaturales que creían provenientes de un espíritu superior.
Timbaya les contó que sus ancestros decían que una maldición azotaría algún día a estas tierras debido a una injusta y cruel guerra en la que habían muerto muchos niños y mujeres inocentes. El cacique reunió a la tribu para deliberar cómo vencer dicha maldición y finalmente decidieron que el pueblo unido invocaría al Dios de su tierra prometiéndole la paz entre hermanos a pesar de cualquier diferencia.
Durante días y noches sin descanso invocaron su nombre con fuerza y desesperación, "ai malá laya, ai malá laya!", repetían, y a pesar de que la muerte se acercaba a los seres más débiles, el grito era cada vez más fuerte y conmovedor. Cuando todo se creía perdido el cielo comenzó a responder con una abundante lluvia bendita. La gente lloraba de alegría alzando sus brazos agradeciendo la prosperidad para todo el pueblo Mataco que estaba dispuesto a cumplir su promesa y sabiendo que recibiría a cambio inigualables cosechas como no se habían visto nunca antes.
Fiamma Notarfrancesco Martínez y Emiliano Nasir
Concurso literario
Aprovechamos la invitación de la Asociación Argentina de Lectura para participar de un concurso literario
sábado, 20 de septiembre de 2008
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